Mi verdad.


Mi verdad no es la misma que la tuya,
La que escondes bajo el miedo,
Y te amparas en el que dirán.


Mi verdad ni siquiera ya se salva,
De esta perturbada trama que se pierde sin más.


Una encrucijada sin nombre ni destino,
Esas son las calles que yo habito,
Manchadas de sangre hostil,
De un país que se hunde en el abismo.


Somos escoria del mañana,
Caminando entre penumbras,
Con la maldad bien guardada en la recamara.

Somos marionetas,
Manejadas desde el aire.

Tratándonos de ganar el pulso la historia,
El miedo de no quedar atrapado en los siglos.

Perdidos en un desván de fusiles,
De represión de dudas y certezas.

Como el tiempo que tardara en jugar

La niña y su muñeca,
Como vacios cementerios sin muertos,
Escribiendo con sangre, la tinta de un poeta.


Si te asusta el mañana caminemos el frente,
Dame la mano porque juntos

Hallaremos el camino,
Encenderemos la noche

Con los nombres de los caídos
Con la divina sonrisa de un niño,
Sino nos petrificaran los años,
Sumidos en la hipocresía de la nada.